Cuarteto De Los Niños

Cuando la modalidad de cuartetos del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz parecía quedarse un poco huérfana tras las ausencias repetidas de El Morera (máximo exponente en la fiesta en lo que a creación de letras de cuartetos se refiere), un soplo de aire fresco llegó a ‘la tacita de plata’ de la mano del Cuarteto De Los Niños, que dio por fin el salto desde la categoría juvenil.

Fue en 2013 cuando Los Que Están Al Pie Del Cañón irrumpió con muchísima fuerza, ganándose los halagos del respetable. La propuesta era canalla y desenfada; los jóvenes componentes querían pasarlo bien y esto se transmitía a las butacas del Gran Teatro Falla. La parodia de las tradiciones flamencas y culturales de la ciudad de Cádiz, llevadas a la caricatura más graciosa y aderezadas con las ocurrencias del ciego Casi-Miro, les valieron en su primera estancia en el COAC nada más y nada menos que el primer premio.

Llegaron y besaron la gloria, por lo que la responsabilidad de cara a 2014 era mayor. Sin embargo, supieron estar a la altura de las circunstancia y, por medio de Los Pepegym, lograron exprimir todas las situaciones cómicas que se podían dar en un gimnasio. Con Pedro José Tamayo de nuevo como director y con Iván Romero como autor de músicas y letras, el cuarteto ya estaba en boca de todos los aficionados. De nuevo, el cuarteto de los niños se hacía con el primer premio; Los Pepegym valían el segundo galardón consecutivo. Dos de dos.

Aunque en 2015 no pudieron tocar la gloria, Los Cansinos también consiguieron calar bien hondo, repasando las peripecias del juego, las apuestas y los casinos. Y en esta pasada edición de 2016 del COAC, el cuarteto de los niños se transformó en Este Año Salimos De Milagro, segundo premio; para el recuerdo quedarán las intervenciones de ese “cristo del enrollao” que cobraba vida en los momentos más oportunos.

la figura de Antonio Martín

Está más que claro que el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz sería mucho menos de lo que hoy en día es si la figura de Antonio Martín no hubiera dejado su firma impresa en la fiesta. El Gran Teatro Falla se ha convertido durante décadas en el templo que ha cogido las peripecias musicales de este artista oriundo del mismísimo barrio de La Viña.

Así como cada autor de la modalidad de comparsa aboga por un estilo que lo defina del resto, Antonio Martín ha ido cuajando año a años su propia perspectiva, apoyada en melodías que beben del flamenco de toda la vida y de las coplas más clásicas y en letras que combinan lo cotidiano con la exaltación más devota de lo que representa la ciudad de Cádiz para sus habitantes.

Antonio Martín ha sido protagonista de las épocas más brillantes del carnaval gaditano. Por ejemplo, siendo joven, tuvo como adversarios copleros a creadores de la envergadura de Enrique Villegas, Pedro Romero o el mismísimo Paco Alba, a quien Martín sigue rindiendo tributo cada vez que puede.

Pero los años pasaron y el joven Antonio Martín se convirtió en un veterano que tenía que seguir siendo competitivo frente al talento de los jóvenes. Así, histórica fue también la sana rivalidad que mantuvo en los años noventa con Antonio Martínez Ares; Juan Carlos Aragón, Tino Tovar o Joaquín Quiñones han sido otros de los rivales más serios a los que ha tenido que enfrentarse en los últimos años.

No obstante, Antonio Martín, a estas alturas de vida y de carnavales, ya sólo compite contra sí mismo. Con quince primeros premios a sus espaldas, para el recuerdo quedarán coplas de su autoría, apadrinadas por el pueblo gaditano para siempre. Poco se puede decir de su legado: Las Verdades Del Barquero, Los Quijotes Del Sur, Ángeles Y Demonios, Agua Clara, Encajebolillos, La Mar De Coplas, La Mare Que Me Parió, Los Buscavidas, La Comparsa Del Genio y un largo etcétera.

Tino Tovar

Hablar de la comparsa de Tino Tovar es hacerlo de la agrupación que más ternura, elegancia y serenidad es capaz de derrochar sobre las tablas del Gran Teatro Falla en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz. Las actuaciones de esta comparsa son cada año de las más esperadas, merced al gran trabajo realizado año a año y a la calidad que han venido manteniendo.

Fue en el año 1996 cuando al exigente y prestigioso COAC iba a sumarse una comparsa que no era una cualquiera, sino la ganadora de la categoría juvenil. Muchas esperanzas estaban puestas en Tino Tovar y sus compañeros, que, por supuesto, cumplieron con las expectativas y no defraudaron, al contrario. En ese primer año, Los Callejeros, como se hacían llamar, se presentaron con un tipo de fotógrafo y una personalidad musical única; sólo una equivocación en uno de los cuplés impidió que pudieran aspirar nada más y nada menos que al primer premio del concurso.

Eran años en los que la hegemonía de Antonio Martínez Ares, en cuanto a premios y también en cuanto a la repercusión entre los aficionados de su enorme talento, condicionaba el concurso y dejaba al resto de agrupaciones en una difícil tesitura. Pero ahí estuvieron agrupaciones de Tino como La Botica o El Cielo De Cádiz, aquella fabulosa comparsa de los angelitos que logró quedar segunda.

Más tarde se presentarían en el Falla con otras apuestas ambiciosas e interesantes, como Los Musiquitas, Los Del Año Del Catapum, La Calle Comedias, Los Tropicales o Los Aprendices. Luego vendría la unión de Tino Tovar, como compositor de músicas y letras, y Zubiela (venía de triunfar en el COAC junto a Martínez Ares), como director de la comparsa.

Ya con Tino Tovar y su comparsa como uno de los bastiones del Carnaval de Cádiz, llegaron primeros premios como Juana La Loca o La Canción De Cádiz.

Cada cual, su propio soniquete

Se podría decir que cada una de las comparsas que pisan las tablas del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz tiene su propia personalidad musical. Con apenas escuchar una estrofa de un pasodoble, a buen seguro que el aficionado a la fiesta gaditana reconocerá de qué comparsa se trata sin necesidad de verla. Cada cual tiene su propio soniquete y ha desarrollado su  propia peripecia sobre el pentagrama a lo largo de los años.

Una de las comparsas más reconocibles sin duda es la de Jesús Bienvenido, donde los melodioso suele combinarse con una especie de ritmo sincopado; el influjo de los sonidos más clásicos de Latinoamérica también permea en la creación de cada una de las músicas de la agrupación.

También son habituales en la comparsa de Jesús Bienvenido las letras reivindicativas y en defensa de los más desamparados de nuestra sociedad. Aunque los componentes de la agrupación siguen teniendo fama de jóvenes, lo cierto es que el tiempo pasa para todos por igual y que ya van contando con algunos carnavales a sus espaldas.

Su primer gran golpe encima de la mesa lo dieron con Los Mendas Lerendas, que se coló en la final del Falla para aportar un soplo de aire fresco a la fiesta carnavalera. Para el recuerdo quedará sin duda la memorable comparsa de Los Santos, de 2010, que se hizo con el primer premio merced a unas geniales y marchosas músicas, a unas letras llenas de sensibilidad y de crítica social y a un tipo de pícaro y ladronzuelo callejero.

Con Los Trasnochadores demostraron que la comparsa había venido para quedarse; el ritmo vertiginoso y pegadizo de presentación, pasodobles, cuplés y popurrí se había ganado ya el corazón de los gaditanos. Los Currelantes, Los Del Piso De Abajo (este fue en realidad un “cajonazo”, es decir, no pasó a la final a pesar de las expectativas que había creado), Los Imprescindibles y La Comunidad terminaron por hacer de esta agrupación una de las más amadas del COAC.

Juan el prota del COAC 2016

La chirigota del Selu logró en este 2016 revolucionar el Carnaval gracias a la compañía de Juan, un personaje que tenía que aguantar las retahílas cansinas de su acompañante, que en este caso era cada uno de los chirigoteros. Juan, hecho de un material resistente, es un muñeco con tipo de oficinista aburrido, con cara y hechuras parecidas a las del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, con una oreja roja de tener que escuchar todas las pesadeces de su compañero y con esencia similar a personajes populares como Doña Rogelia, de Mari Carmen.

Y Juan tiene que aguantar a ese personaje pesado que todos conocemos, ese que se te acerca en el momento menos pensado y que va poco a poco amargándote el día con sus historias cansinas, monótonas e incesantes. Selu y sus compañeros aparecieron sobre las tablas del Falla con un tipo de personaje un tanto chulesco, como venido de vuelta de todo, que era quien realmente incordiaba al noble Juan.

Si me pongo pesao me lo dices, agrupación que se alzó con el Primer Premio en la modalidad de chirigotas del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz, logró introducir una innovación en el Carnaval, la de que las risas y los focos por primera vez no se los llevasen los propios integrantes de la comparsa, sino sus inanimados compañeros.

Esta chirigota volvió a evidenciar cómo saben sacar provecho a su idea; ellos se centran en personalidades o en personas que apreciamos todos los días en la calle y, a partir de ahí, merced a un trabajo notable de análisis y observación, sacan a relucir todas sus miserias –siempre contadas de una manera ingeniosa, graciosa e incluso entrañable-. El caso es que en este 2016, más que hablarse de los temas de actualidad acaecidos desde el pasado febrero, los aficionados se centraron en hablar de un nuevo protagonista: Juan.

La Chirigota del Selu

La Chirigota del Selu pasa por ser prácticamente la más conocida y popular de la historia del Carnaval de Cádiz. José Luis García Cossío, ‘El Selu’, con unos cuantos primeros premios y con un montón de finales a sus espaldas en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval, es el autor de esta chirigota que con el paso de los años ha sabido forjarse un sello propio y una personalidad que trasciende al propio Carnaval.

La irrupción de Selu en la chirigota se produjo con Los Sanmolotropos verdes, cuyo corte surrealista daba algunas pruebas de lo que iba a ser a partir de entonces la travesía de Selu. El primer éxito de la agrupación llegó en el año 1992 con El que la lleva la entiende, conocida por el pueblo como la chirigota de Los Borrachos, que les valió un Primer Premio; estos chirigoteros se presentaron en las tablas del Falla dando vida a una serie de hombres muy ebrios, lo que generó multitud de risas entre el público.

Un año después, en el 93, llegó Con el sudor en la frente, identificada por los aficionados al Carnaval como la chirigota de Los Ricos. En esta ocasión, Selu y sus compañeros encarnaban a unos aristócratas finos, educados, adinerados y nada vulgares.

seluA partir de aquí, esta chirigota empieza a ser idolatrada por los seguidores del Carnaval de Cádiz. Lo que les distingue de los demás es la capacidad de interpretar a personajes sacados de la mismísima cotidianidad. Para el recuerdo también quedan tipos como el de Los titis de Cádiz, Los Lacios (Primer Premio) o Las Marujas, todos ellos pertenecientes aún a la década de los 90.

El nuevo siglo confirma el ingenio de Selu para escribir letras y para adaptar las músicas al tipo con el que se atavían. A estas alturas, ya nada importa lo que diga el jurado del concurso; el público adora a la chirigota del Selu y ya está. Las dos mejores agrupaciones del Selu aún estaban por llegar: Los Enteraos y Si me pongo pesao me lo dices.

Kichi objetivo carnavalero

El Carnaval de Cádiz queda a buen recaudo con la figura de José María González ‘Kichi’, alcalde de la ciudad. Una vez que Teófila Martínez, objeto de innumerables críticas entre los grupos de carnaval durante años, ha abandonado el consistorio gaditano, Kichi queda ahora como un blanco fácil para el ingenio de los gaditanos.

El caso terrible es que cuando Kichi logró llegar a la alcaldía de Cádiz, desde muchos mentideros mediáticos se le atacó con violencia y con faltas de respeto poco fundadas. Una de las miserables críticas que se le hicieron a Kichi fue la de decir que había salido en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval cantando, como si cantar en Cádiz fuera una ofensa y no un orgullo.

Y es que salir en Carnaval, y sobre todo en las exigentes tablas del Teatro Falla formando parte del COAC, es algo de lo que un ciudadano debería enorgullecerse; resulta sumamente estúpido intentar desprestigiar a una persona vinculándolo con el Carnaval y con su aparente frivolidad. Cantar no está ni mucho menos reñido con estar capacitado para regir los designios de una ciudad, son cosas que, evidentemente, poco tienen que ver. Si acaso, haber cantado en el COAC debería suponer un punto positivo a favor del alcalde, ya que si la cita gaditana brilla precisamente por algo es por el talento, el ingenio, la imaginación, el buen oído para la música, el espíritu crítico…

El trabajo del actual alcalde es duro, en uno de los enclaves con mayor desempleo, pobreza, desesperanza y falta de perspectivas en todo el Estado español. Kichi lo va a tener sumamente difícil, esa es la realidad. No obstante, en el pasado Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval, la tónica imperante en muchas letras de chirigotas, coros y comparsas fue la de respeto, apoyo y reconocimiento a la figura de Kichi, algo radicalmente opuesto a lo que sucedía con Teófila Martínez.

Carnaval de Cádiz

El Carnaval de Cádiz es mucho más que una fiesta. La ciudad gaditana tiene su gran cita festiva allá por el mes de febrero o marzo con los carnavales, un evento que nada tiene que ver con celebraciones religiosas o con ferias de procedencia ganadera o animal. Cádiz se diferencia así de otras ciudades de Andalucía que tienen su festividad más importante en ferias de ganado, en conmemoraciones de santos, en el Corpus Christi o en todo tipo de acontecimientos más convencionales.

Pero los carnavales de Cádiz son otra cosa, son rebeldía, son espíritu contestatario. Aquí no se trata del ocio por el ocio, de pura diversión vacía y sin ningún contenido. En Cádiz, cada reunión de amigos puede agruparse para cantar letras que hablan de la vida, de la cotidianidad, del desempleo, de la pobreza, de los derechos humanos, de los excesos de poder y devaneos de los políticos…

El Carnaval es una cosa tan seria, tan seria que está armada en torno al más sano y nítido sentido del humor del sur del Estado español. En los carnavales hay pura filosofía meridional, las penas se cantan y las desgracias se digieren con chistes y bromas. Cuando llega febrero, Cádiz no se dedica simplemente a celebrar su fiesta grande con bebidas y bailes hueros. En esta ciudad hay espíritu crítico, hay ingenio, hay tipos de carnaval en los que se han esforzado talentosas costureras, hay confeti, hay máscaras, hay alegría y hay tormentos aparcados en favor de las sonrisas.

Las agrupaciones callejeras llenan las calles de Cádiz de canciones altamente ingeniosas, de tirones de orejas a los que gobiernan mal, de reivindicaciones que en otros lares del país serían impensables. En Carnaval de Cádiz se festeja la alegría de que la ciudad viva sus días más importantes en cuanto al ocio, pero también se festeja y se ensalza la libertad.

La figura de Aragón

Hablar de los carnavales de Cádiz en los últimos veinte años es hacerlo de la figura de Juan Carlos Aragón, un autor sin el que es imposible entender el Falla en los tiempos recientes. Y es que Aragón puede presumir de sus un autor laureado en las dos modalidades de más peso y popularidad del Carnaval, como son la chirigota y la comparsa.

La pluma afilada de este autor, unida a una concepción del sentido del humor muy ácida e ingeniosa, ha sido la principal culpable de su éxito. Con Los Yesterday, primer premio en chirigotas en el año 99, dejó de manifiesto su talento para hacer agrupaciones con espíritu canalla y gracioso; con un tipo acorde con la esencia hippie, Los Yesterday dejaron letras y músicas que permanecerán ya por siempre en el imaginario del carnavalero gaditano.

Para el recuerdo también quedaran chirigotas con el sello de Aragón como Vota P.I.C.H.A, Flamenkito apaleao, Kadi City o Los tintos de verano. Pero donde la figura de Juan Carlos Aragón Becerra se elevó a los cielos del Carnaval gaditano fue definitivamente en la modalidad de comparsas, quizá la que goza de mayor rivalidad entre los distintos autores y agrupaciones.

Con una música muy personal y con un ritmo un tanto sincopado, Aragón ha sido capaz de realizar reflexionar de verdadero calado intelectual. Profesor de filosofía de profesión, sus inquietudes vitales y existenciales han quedado retratadas en cada una de sus coplas. Así, en comparsas como Araka la kana, La banda del capitán veneno, Los parias, El golfo de Cádiz, Los príncipes o Los comparsistas se las dan de artistas (independientemente del mayor o menor éxito al que las condenó el jurado del Falla), Aragón escribió sobre temas tan trascendentes como la muerte, el amor, la ausencia de Dios, la hipocresía de la religión, la educación en los jóvenes, la guerra y la geopolítica, la complejidad de la ideología de izquierdas, la esencia de una Andalucía derrotada y vilipendiada, etc.

El regreso de Martinez Ares

Los carnavales de Cádiz han vivido este año un momento muy importante con el regreso a las tablas del Gran Teatro Falla de autor de la modalidad de comparsas Antonio Martínez Ares. Después de trece años de ausencia, “el niño pirata” ha decidido regresar a su casa, al templo gaditano que tantísima gloria y prestigio le dio.

Han sido muchos, quizá demasiado, los años que Cádiz ha estado sin disfrutar del talento de Martínez Ares, por lo que la expectación acumulada era enorme. Pero lejos de decepcionar, el autor del barrio de Santa María ha vuelto a lo grande, ya que su comparsa, Los Cobardes, se ha alzado nada más y nada menos que con el primer premio en la categoría de comparsas.

Con un tipo propio de camaleones, los muchachos de la comparsa de Martínez Ares completaron unos pases de mucha calidad en los que el sello del autor estuvo bien presente. Ya en la presentación se percibía el aroma musical de comparsas de gran éxito de Ares, como La trinchera, Los piratas, La ventolera o Los brujos. Pero el idolatrado comparsista ha regresado al Falla también con aires de cambio, llegando a introducir matices sonoros en el repertorio y reinventando la construcción del pasodoble.

Lo que es indudable es que Cádiz está de enhorabuena con el regreso del hijo pródigo, al que la ciudad ha echado de menos durante los años de ausencia. Y es que Martínez Ares es un autor que nunca defrauda, ya que las músicas que componen poseen una sensibilidad especial y las letras que escriben poseen unos tintes críticos, agridulces y tiernos muy personales.

Así que a los mejores autores de comparsas en el Carnaval de los últimos lustros (Juan Carlos Aragón, Tino Tovar, Jesús Bienvenido, Antonio Martín, Juan Fernández, José Luis Bustelo, hermanos Carapapas…) se les ha unido ahora uno de los héroes de Cádiz: Antonio Martínez Ares.