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La Chirigota del Selu

La Chirigota del Selu pasa por ser prácticamente la más conocida y popular de la historia del Carnaval de Cádiz. José Luis García Cossío, ‘El Selu’, con unos cuantos primeros premios y con un montón de finales a sus espaldas en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval, es el autor de esta chirigota que con el paso de los años ha sabido forjarse un sello propio y una personalidad que trasciende al propio Carnaval.

La irrupción de Selu en la chirigota se produjo con Los Sanmolotropos verdes, cuyo corte surrealista daba algunas pruebas de lo que iba a ser a partir de entonces la travesía de Selu. El primer éxito de la agrupación llegó en el año 1992 con El que la lleva la entiende, conocida por el pueblo como la chirigota de Los Borrachos, que les valió un Primer Premio; estos chirigoteros se presentaron en las tablas del Falla dando vida a una serie de hombres muy ebrios, lo que generó multitud de risas entre el público.

Un año después, en el 93, llegó Con el sudor en la frente, identificada por los aficionados al Carnaval como la chirigota de Los Ricos. En esta ocasión, Selu y sus compañeros encarnaban a unos aristócratas finos, educados, adinerados y nada vulgares.

seluA partir de aquí, esta chirigota empieza a ser idolatrada por los seguidores del Carnaval de Cádiz. Lo que les distingue de los demás es la capacidad de interpretar a personajes sacados de la mismísima cotidianidad. Para el recuerdo también quedan tipos como el de Los titis de Cádiz, Los Lacios (Primer Premio) o Las Marujas, todos ellos pertenecientes aún a la década de los 90.

El nuevo siglo confirma el ingenio de Selu para escribir letras y para adaptar las músicas al tipo con el que se atavían. A estas alturas, ya nada importa lo que diga el jurado del concurso; el público adora a la chirigota del Selu y ya está. Las dos mejores agrupaciones del Selu aún estaban por llegar: Los Enteraos y Si me pongo pesao me lo dices.

Kichi objetivo carnavalero

El Carnaval de Cádiz queda a buen recaudo con la figura de José María González ‘Kichi’, alcalde de la ciudad. Una vez que Teófila Martínez, objeto de innumerables críticas entre los grupos de carnaval durante años, ha abandonado el consistorio gaditano, Kichi queda ahora como un blanco fácil para el ingenio de los gaditanos.

El caso terrible es que cuando Kichi logró llegar a la alcaldía de Cádiz, desde muchos mentideros mediáticos se le atacó con violencia y con faltas de respeto poco fundadas. Una de las miserables críticas que se le hicieron a Kichi fue la de decir que había salido en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval cantando, como si cantar en Cádiz fuera una ofensa y no un orgullo.

Y es que salir en Carnaval, y sobre todo en las exigentes tablas del Teatro Falla formando parte del COAC, es algo de lo que un ciudadano debería enorgullecerse; resulta sumamente estúpido intentar desprestigiar a una persona vinculándolo con el Carnaval y con su aparente frivolidad. Cantar no está ni mucho menos reñido con estar capacitado para regir los designios de una ciudad, son cosas que, evidentemente, poco tienen que ver. Si acaso, haber cantado en el COAC debería suponer un punto positivo a favor del alcalde, ya que si la cita gaditana brilla precisamente por algo es por el talento, el ingenio, la imaginación, el buen oído para la música, el espíritu crítico…

El trabajo del actual alcalde es duro, en uno de los enclaves con mayor desempleo, pobreza, desesperanza y falta de perspectivas en todo el Estado español. Kichi lo va a tener sumamente difícil, esa es la realidad. No obstante, en el pasado Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval, la tónica imperante en muchas letras de chirigotas, coros y comparsas fue la de respeto, apoyo y reconocimiento a la figura de Kichi, algo radicalmente opuesto a lo que sucedía con Teófila Martínez.

Carnaval de Cádiz

El Carnaval de Cádiz es mucho más que una fiesta. La ciudad gaditana tiene su gran cita festiva allá por el mes de febrero o marzo con los carnavales, un evento que nada tiene que ver con celebraciones religiosas o con ferias de procedencia ganadera o animal. Cádiz se diferencia así de otras ciudades de Andalucía que tienen su festividad más importante en ferias de ganado, en conmemoraciones de santos, en el Corpus Christi o en todo tipo de acontecimientos más convencionales.

Pero los carnavales de Cádiz son otra cosa, son rebeldía, son espíritu contestatario. Aquí no se trata del ocio por el ocio, de pura diversión vacía y sin ningún contenido. En Cádiz, cada reunión de amigos puede agruparse para cantar letras que hablan de la vida, de la cotidianidad, del desempleo, de la pobreza, de los derechos humanos, de los excesos de poder y devaneos de los políticos…

El Carnaval es una cosa tan seria, tan seria que está armada en torno al más sano y nítido sentido del humor del sur del Estado español. En los carnavales hay pura filosofía meridional, las penas se cantan y las desgracias se digieren con chistes y bromas. Cuando llega febrero, Cádiz no se dedica simplemente a celebrar su fiesta grande con bebidas y bailes hueros. En esta ciudad hay espíritu crítico, hay ingenio, hay tipos de carnaval en los que se han esforzado talentosas costureras, hay confeti, hay máscaras, hay alegría y hay tormentos aparcados en favor de las sonrisas.

Las agrupaciones callejeras llenan las calles de Cádiz de canciones altamente ingeniosas, de tirones de orejas a los que gobiernan mal, de reivindicaciones que en otros lares del país serían impensables. En Carnaval de Cádiz se festeja la alegría de que la ciudad viva sus días más importantes en cuanto al ocio, pero también se festeja y se ensalza la libertad.

La figura de Aragón

Hablar de los carnavales de Cádiz en los últimos veinte años es hacerlo de la figura de Juan Carlos Aragón, un autor sin el que es imposible entender el Falla en los tiempos recientes. Y es que Aragón puede presumir de sus un autor laureado en las dos modalidades de más peso y popularidad del Carnaval, como son la chirigota y la comparsa.

La pluma afilada de este autor, unida a una concepción del sentido del humor muy ácida e ingeniosa, ha sido la principal culpable de su éxito. Con Los Yesterday, primer premio en chirigotas en el año 99, dejó de manifiesto su talento para hacer agrupaciones con espíritu canalla y gracioso; con un tipo acorde con la esencia hippie, Los Yesterday dejaron letras y músicas que permanecerán ya por siempre en el imaginario del carnavalero gaditano.

Para el recuerdo también quedaran chirigotas con el sello de Aragón como Vota P.I.C.H.A, Flamenkito apaleao, Kadi City o Los tintos de verano. Pero donde la figura de Juan Carlos Aragón Becerra se elevó a los cielos del Carnaval gaditano fue definitivamente en la modalidad de comparsas, quizá la que goza de mayor rivalidad entre los distintos autores y agrupaciones.

Con una música muy personal y con un ritmo un tanto sincopado, Aragón ha sido capaz de realizar reflexionar de verdadero calado intelectual. Profesor de filosofía de profesión, sus inquietudes vitales y existenciales han quedado retratadas en cada una de sus coplas. Así, en comparsas como Araka la kana, La banda del capitán veneno, Los parias, El golfo de Cádiz, Los príncipes o Los comparsistas se las dan de artistas (independientemente del mayor o menor éxito al que las condenó el jurado del Falla), Aragón escribió sobre temas tan trascendentes como la muerte, el amor, la ausencia de Dios, la hipocresía de la religión, la educación en los jóvenes, la guerra y la geopolítica, la complejidad de la ideología de izquierdas, la esencia de una Andalucía derrotada y vilipendiada, etc.