Carnaval de Cádiz

El Carnaval de Cádiz es mucho más que una fiesta. La ciudad gaditana tiene su gran cita festiva allá por el mes de febrero o marzo con los carnavales, un evento que nada tiene que ver con celebraciones religiosas o con ferias de procedencia ganadera o animal. Cádiz se diferencia así de otras ciudades de Andalucía que tienen su festividad más importante en ferias de ganado, en conmemoraciones de santos, en el Corpus Christi o en todo tipo de acontecimientos más convencionales.

Pero los carnavales de Cádiz son otra cosa, son rebeldía, son espíritu contestatario. Aquí no se trata del ocio por el ocio, de pura diversión vacía y sin ningún contenido. En Cádiz, cada reunión de amigos puede agruparse para cantar letras que hablan de la vida, de la cotidianidad, del desempleo, de la pobreza, de los derechos humanos, de los excesos de poder y devaneos de los políticos…

El Carnaval es una cosa tan seria, tan seria que está armada en torno al más sano y nítido sentido del humor del sur del Estado español. En los carnavales hay pura filosofía meridional, las penas se cantan y las desgracias se digieren con chistes y bromas. Cuando llega febrero, Cádiz no se dedica simplemente a celebrar su fiesta grande con bebidas y bailes hueros. En esta ciudad hay espíritu crítico, hay ingenio, hay tipos de carnaval en los que se han esforzado talentosas costureras, hay confeti, hay máscaras, hay alegría y hay tormentos aparcados en favor de las sonrisas.

Las agrupaciones callejeras llenan las calles de Cádiz de canciones altamente ingeniosas, de tirones de orejas a los que gobiernan mal, de reivindicaciones que en otros lares del país serían impensables. En Carnaval de Cádiz se festeja la alegría de que la ciudad viva sus días más importantes en cuanto al ocio, pero también se festeja y se ensalza la libertad.

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